PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN

FONDECYT REGULAR N° 1260771 (En curso)

2026-2029

Título

“Comparación de estrategias de asesoramiento para la implementación de una intervención focalizada transdiagnóstica en salud mental escolar: Un estudio híbrido de implementación y efectividad en escuelas públicas de la Región Metropolitana”
UP-A UP!

Investigador principal

Dr. Rodrigo Rojas-Andrade

Co-investigadores 

Dra. Carolina Jorquera, USACH

Dr. Yonatan Encina, UTAL

Dra. Vanetza Quezada, UCH

Dr. Jorge Varela, UDD

Resumen

En este proyecto buscamos contribuir al fortalecimiento de la salud mental escolar desde una perspectiva científica, aplicada y territorialmente pertinente.

La investigación aborda uno de los principales desafíos actuales del sistema educativo: cómo implementar intervenciones de salud mental que no solo cuenten con evidencia técnica, sino que también puedan ser desarrolladas de manera sostenible, aceptada y efectiva por los equipos escolares. En este contexto, el proyecto se enfoca en estudiantes de séptimo y octavo básico que presentan necesidades de apoyo psicosocial focalizado, especialmente aquellos que pueden experimentar malestar emocional, dificultades de autorregulación, baja conexión escolar o condiciones de vulnerabilidad que no siempre son detectadas oportunamente por las instituciones educativas.

El estudio evaluará comparativamente tres estrategias de acompañamiento para la implementación de una intervención grupal transdiagnóstica en salud mental escolar: asesoría técnica directa, comunidades de práctica y una estrategia combinada que integra ambas modalidades. Estas estrategias serán analizadas en función de su capacidad para favorecer la fidelidad de implementación, la aceptabilidad profesional, la preparación organizacional y los efectos esperados en el bienestar de los y las estudiantes.

La intervención se basa en una adaptación escolar del Protocolo Unificado para Adolescentes, enfoque transdiagnóstico que permite abordar mecanismos comunes asociados al malestar emocional, tales como la desregulación afectiva, la evitación experiencial, la rumiación y las dificultades en la flexibilidad cognitiva. Su formato grupal, modular y adaptado al contexto escolar busca facilitar su aplicación por parte de profesionales de los equipos de convivencia escolar, fortaleciendo el nivel focalizado de apoyo dentro de una lógica multinivel.

El proyecto contempla la participación de 18 establecimientos públicos de la Región Metropolitana, con la conformación de aproximadamente 36 grupos de intervención y una cobertura estimada de 432 estudiantes. Los equipos escolares recibirán capacitación inicial y apoyos diferenciados según la condición experimental asignada. La investigación considerará mediciones en distintos momentos —línea base, postest y seguimiento— para evaluar tanto los resultados en estudiantes como los resultados propios del proceso de implementación.

Entre los resultados estudiantiles se analizarán dimensiones como sintomatología emocional, bienestar subjetivo, competencias socioemocionales, conexión escolar y rendimiento académico. A nivel de implementación, se observarán indicadores como fidelidad, aceptabilidad profesional y preparación organizacional. Para ello, se utilizarán instrumentos estandarizados y registros escolares, junto con estrategias de observación y análisis que permitirán comprender cómo las condiciones de implementación influyen en la efectividad de la intervención.

Desde un diseño híbrido de implementación y efectividad, este Fondecyt busca aportar evidencia relevante para el campo de la salud mental escolar en Chile y América Latina. Su contribución no se limita a evaluar una intervención, sino que también busca comprender qué tipos de acompañamiento permiten que las prácticas basadas en evidencia sean realmente incorporadas en las escuelas públicas.

En términos prácticos, los resultados del proyecto permitirán generar orientaciones para equipos educativos, sostenedores y tomadores de decisión respecto de cómo diseñar, adaptar y sostener estrategias de apoyo psicosocial focalizado. Asimismo, se espera contribuir al desarrollo de herramientas manualizadas, pertinentes al contexto escolar chileno y alineadas con los desafíos actuales de convivencia educativa, bienestar socioemocional e inclusión.

De esta manera, la investigación busca avanzar hacia modelos de salud mental escolar más integrales, sostenibles y contextualizados, capaces de fortalecer las capacidades de las comunidades educativas y promover trayectorias de mayor bienestar, participación y desarrollo para niños, niñas y adolescentes en establecimientos públicos.

 

COLABORACIÓN (En curso)

2025-2026

Título

“Estados de salud mental y resultados educativos: Evidencia empírica desde la educación pública en Chile”

Investigador principal

Dr. Rodrigo Rojas-Andrade

Resumen

En este proyecto nos proponemos caracterizar los perfiles de salud mental de estudiantes de enseñanza básica y media en establecimientos públicos de un territorio urbano de alta vulnerabilidad educativa, y analizar su asociación con indicadores escolares clave como el rendimiento académico, la asistencia y la convivencia educativa. Para esto, utilizaremos el modelo dual de salud mental, el cual plantea que la salud mental no puede entenderse únicamente desde la presencia o ausencia de sintomas o dificultades conductuales, emocionales o atencionales, sino que debe considerar también el nivel de bienestar subjetivo. Desde esta perspectiva, es posible identificar al menos cuatro perfiles: estudiantes con salud mental completa (alto bienestar y bajos síntomas), vulnerables (bajo bienestar sin síntomas), sintomáticos contenidos (altos síntomas pero con alto bienestar), y aquellos con posible problema de salud mental (bajo bienestar y altos síntomas).

El estudio se desarrollará a partir del análisis de datos secundarios obtenidos en el marco de un proceso de tamizaje universal en salud mental escolar, implementado por un Servicio Local de Educación Pública durante los años 2023 y 2024. Este proceso contempla la aplicación de una bateria de cuestionarios breves en todos los establecimientos del territorio, como parte de una estrategia de monitoreo orientada a la planificación multinivel de apoyos preventivos, focalizados y especializados. Los datos del tamizaje se complementarán con registros  de rendimiento académico, asistencia y convivencia, así como con variables sociodemográficas individuales y escolares.

El diseño de investigación será observacional de tipo asociativo-predictivo. En una primera etapa, identificaremos perfiles empíricamente diferenciados mediante análisis de clases latentes. Luego, estimaremos su distribución según características individuales como género, nacionalidad o condición educativa, y variables institucionales como establecimiento, comuna y nivel de vulnerabilidad. Finalmente, analizaremos el efecto de los perfiles de salud mental sobre los indicadores escolares, aplicando modelos de regresión multinivel que permitan distinguir los efectos individuales de aquellos atribuibles a diferencias entre escuelas.

Las hipótesis centrales del estudio sostienen que (1) se identificarán al menos cuatro perfiles de salud mental, consistentes con la literatura internacional; (2) los estudiantes con salud mental completa obtendrán en promedio mejores resultados en rendimiento académico, mayor asistencia y mejores indicadores de convivencia; (3) los perfiles de salud mental serán predictores significativos del desempeño escolar, incluso al controlar por variables sociodemográficas; y (4) una proporción importante de la varianza en los resultados educativos se explicará por diferencias entre establecimientos, lo que justificará la necesidad de políticas sensibles al contexto.

Con esta investigación esperamos aportar evidencia empírica situada que permita orientar la toma de decisiones en educación pública desde una perspectiva integral del bienestar estudiantil. Los resultados del estudio serán sistematizados en informes técnicos, artículos científicos y materiales formativos, con el objetivo de fortalecer la planificación educativa proporcional y contextualizada en territorios de alta vulnerabilidad. Asimismo, este proyecto busca contribuir al diseño de políticas públicas que reconozcan la salud mental como una condición estructural del derecho a la educación.

FONIDE N°240071 (Finalizado)

2025

Título

“A convivir se aprende”
Implementación e integración del Modelo Escuela Total Multinivel en establecimientos educacionales de la Región del Maule.

Investigador principal

Dr. Rodrigo Rojas-Andrade

Co-investigadores

Yonatan Encina, UTAL
Loreto Cofré, UTAL
Gabriel Prosser, USACH
Emilio Barra, UTAL
Samuel Arangurén, USACH
Felipe Agudelo, Internacional
Luiz Ribeiro, Internacional,
Alonso Peña, USACH
Johana Cabrera, USACH
Bastián Sandoval, USACH
Felipe Salinas, UPLA

Resumen

En este proyecto nos proponemos comprender cómo se implementan y normalizan los componentes del Modelo de Escuela Total Multinivel (ETM) en establecimientos educacionales de la Región del Maule. El ETM es una innovación educativa impulsada por el programa “A Convivir se Aprende” del Ministerio de Educación, y busca transformar la gestión de la salud mental y la convivencia educativa mediante un enfoque preventivo, inclusivo y de cuidados, reorganizando prácticas escolares que históricamente han sido más reactivas que formativas.

Para abordar esta pregunta, asumimos que implementar no se limita a ejecutar actividades planificadas, sino que implica que una intervención logre integrarse sostenidamente en la vida cotidiana de las escuelas. Por ello, utilizaremos la Teoría del Proceso de Normalización (NPT), que permite analizar si las prácticas asociadas a una innovación educativa son comprendidas, asumidas, aplicadas y valoradas por las comunidades educativas. Esta teoría considera cuatro dimensiones clave: coherencia, participación cognitiva, acción colectiva y monitoreo reflexivo.

En una primera fase, clasificaremos a todos los establecimientos educacionales públicos de 12 comunas del Maule según sus modos de convivir, a partir del análisis de datos secundarios. Mediante técnicas de análisis de clases latentes, identificaremos patrones diferenciados entre las escuelas, lo que nos permitirá seleccionar casos representativos para una segunda fase cualitativa. Esta etapa incluirá además un componente de análisis territorial que nos permitirá construir mapas y un visor interactivo para visualizar estas dinámicas en la región.

Posteriormente, realizaremos estudios de caso múltiples en un grupo de establecimientos seleccionados. En cada uno de ellos recogeremos información cualitativa a través de entrevistas semiestructuradas, análisis documental, observación participante y talleres narrativos con equipos educativos y estudiantes. Este trabajo nos permitirá explorar en profundidad cómo los actores escolares interpretan, adaptan y ponen en práctica los componentes del ETM en sus contextos. Todo el análisis se desarrollará a partir de los constructos de la NPT, lo que facilitará identificar las condiciones que favorecen o dificultan que el modelo se vuelva una práctica establecida en las escuelas.

Como parte de los resultados esperados, generaremos una base de datos integrada de convivencia educativa, un modelo clasificatorio de escuelas, mapas regionales de modos de convivir y una guía de recomendaciones y buenas prácticas para la implementación del ETM. Además, difundiremos los hallazgos mediante artículos científicos, seminarios regionales y actividades de devolución para autoridades y comunidades escolares.

En suma, este proyecto permitirá comprender, desde una perspectiva situada, cómo se implementa una política educativa innovadora como el ETM en diversos contextos escolares. Al hacerlo, entregará insumos concretos para fortalecer la sostenibilidad de las estrategias en salud mental y convivencia educativa, contribuyendo al desarrollo de políticas públicas sensibles a las realidades locales y comprometidas con el bienestar de las comunidades educativas.

 

 

FONDECYT INICIACIÓN N°11220112 (Finalizado)

2022-2024

Título

“No se trata de hacer más de lo mismo, sino de hacerlo mejor”
Estudio mixto de determinantes psicológicos de la Fidelidad de la Implementación en profesionales vinculados a la Salud Mental Escolar en Educación Pública.

Autor

Dr. Rodrigo Rojas-Andrade

Resumen

En este proyecto nos propusimos comprender cuáles son los factores psicológicos que influyen en que algunos profesionales apliquen acciones de salud mental de manera correcta y completa en establecimientos educacionales públicos, mientras que otros no lo logran. En primer lugar, identificamos a las y los profesionales que llevan a cabo estas intervenciones. Descubrimos que, dentro de los establecimientos, los principales responsables son docentes, psicólogos y trabajadores sociales, quienes forman parte del equipo psicosocial. Además, fuera de los establecimientos, estos profesionales se articulan con programas como Habilidades para la Vida de JUNAEB, los CESFAM, los COSAM y los hospitales, conformando una red local interorganizacional y multinivel. Esta red genera un continuo de apoyo en salud mental que parte en la escuela con un enfoque promocional y puede llegar a un nivel de tratamiento médico en el hospital en los casos más graves de salud mental.

Para entender con mayor detalle las acciones de salud mental que se realizan, revisamos las planificaciones de distintos establecimientos públicos y luego consultamos a un amplio grupo de actores acerca de la frecuencia y la calidad de su implementación. Así, descubrimos que dichas intervenciones se pueden agrupar en componentes que la literatura internacional denomina “sistemas de apoyo de múltiples niveles”.

En ese sentido, distinguimos seis componentes fundamentales que se están desarrollando en Chile: (1) evaluación y planificación; (2) colaboración interorganizacional; (3) fortalecimiento normativo y sentido de comunidad; (4) intervenciones universales (dirigidas a todo el estudiantado); (5) intervenciones focalizadas (para algunos estudiantes en riesgo) y; (5) intervenciones especializadas (destinadas a un grupo reducido de estudiantes con síntomas moderados a graves o en crisis que son habitualmente atendidos en la red externa de salud). Observamos que las y los profesionales suelen dedicar más tiempo y se sienten más competentes aplicando intervenciones especializadas, es decir, atención individual, derivación y el seguimiento de casos, lo que indica una aproximación más reactiva que proactiva ante los problemas de salud mental en el ámbito escolar.

Posteriormente, nos enfocamos en los factores que inciden en la implementación de estas acciones. Al iniciar el proyecto, suponíamos que los factores contextuales, la motivación y las capacidades profesionales ejercían una influencia equiparable. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que, si bien el contexto y los recursos disponibles son relevantes, su efecto en la puesta en práctica de las intervenciones está mediado por la capacidad psicológica (que incluye los conocimientos, las habilidades y la autorregulación emocional) y la motivación reflexiva (la reflexión que cada profesional hace sobre la pertinencia y el sentido personal de la acción). Dicho de otro modo, las y los profesionales llevan a cabo estas acciones cuando las comprenden con claridad, saben cómo realizarlas y las conciben como parte esencial de su función.

En consecuencia, si deseamos mejorar la salud mental en los establecimientos educacionales, no basta con sumar más programas o mantener las mismas estrategias. Es preciso reforzar la coordinación, delimitar con exactitud los roles y las funciones y fortalecer las competencias de quienes ejecutan estas intervenciones. Con lo anterior, ‘no se trata de hacer más de lo mismo, sino de hacerlo mejor’: esto implica avanzar hacia una implementación de mayor calidad en todos los niveles de apoyo en salud mental, mediante la inversión en estrategias de capacitación, la optimización de la coordinación interinstitucional, la definición de roles y funciones desde la política pública y el fortalecimiento de normativas internas y reglamentos que promuevan un sentido de comunidad escolar. De esta forma, se consolida un enfoque más eficaz y sostenible, capaz de abordar no solo la atención de casos urgentes, sino también la promoción y la prevención sistemática de la salud mental de toda la comunidad educativa.

 

FONDECYT INICIACIÓN N°11220112 (Finalizado)

2022-2024

Título

“No se trata de hacer más de lo mismo, sino de hacerlo mejor”
Estudio mixto de determinantes psicológicos de la Fidelidad de la Implementación en profesionales vinculados a la Salud Mental Escolar en Educación Pública.

Autor

Dr. Rodrigo Rojas-Andrade

Resumen

En este proyecto nos propusimos comprender cuáles son los factores psicológicos que influyen en que algunos profesionales apliquen acciones de salud mental de manera correcta y completa en establecimientos educacionales públicos, mientras que otros no lo logran. En primer lugar, identificamos a las y los profesionales que llevan a cabo estas intervenciones. Descubrimos que, dentro de los establecimientos, los principales responsables son docentes, psicólogos y trabajadores sociales, quienes forman parte del equipo psicosocial. Además, fuera de los establecimientos, estos profesionales se articulan con programas como Habilidades para la Vida de JUNAEB, los CESFAM, los COSAM y los hospitales, conformando una red local interorganizacional y multinivel. Esta red genera un continuo de apoyo en salud mental que parte en la escuela con un enfoque promocional y puede llegar a un nivel de tratamiento médico en el hospital en los casos más graves de salud mental.

Para entender con mayor detalle las acciones de salud mental que se realizan, revisamos las planificaciones de distintos establecimientos públicos y luego consultamos a un amplio grupo de actores acerca de la frecuencia y la calidad de su implementación. Así, descubrimos que dichas intervenciones se pueden agrupar en componentes que la literatura internacional denomina “sistemas de apoyo de múltiples niveles”.

En ese sentido, distinguimos seis componentes fundamentales que se están desarrollando en Chile: (1) evaluación y planificación; (2) colaboración interorganizacional; (3) fortalecimiento normativo y sentido de comunidad; (4) intervenciones universales (dirigidas a todo el estudiantado); (5) intervenciones focalizadas (para algunos estudiantes en riesgo) y; (5) intervenciones especializadas (destinadas a un grupo reducido de estudiantes con síntomas moderados a graves o en crisis que son habitualmente atendidos en la red externa de salud). Observamos que las y los profesionales suelen dedicar más tiempo y se sienten más competentes aplicando intervenciones especializadas, es decir, atención individual, derivación y el seguimiento de casos, lo que indica una aproximación más reactiva que proactiva ante los problemas de salud mental en el ámbito escolar.

Posteriormente, nos enfocamos en los factores que inciden en la implementación de estas acciones. Al iniciar el proyecto, suponíamos que los factores contextuales, la motivación y las capacidades profesionales ejercían una influencia equiparable. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que, si bien el contexto y los recursos disponibles son relevantes, su efecto en la puesta en práctica de las intervenciones está mediado por la capacidad psicológica (que incluye los conocimientos, las habilidades y la autorregulación emocional) y la motivación reflexiva (la reflexión que cada profesional hace sobre la pertinencia y el sentido personal de la acción). Dicho de otro modo, las y los profesionales llevan a cabo estas acciones cuando las comprenden con claridad, saben cómo realizarlas y las conciben como parte esencial de su función.

En consecuencia, si deseamos mejorar la salud mental en los establecimientos educacionales, no basta con sumar más programas o mantener las mismas estrategias. Es preciso reforzar la coordinación, delimitar con exactitud los roles y las funciones y fortalecer las competencias de quienes ejecutan estas intervenciones. Con lo anterior, ‘no se trata de hacer más de lo mismo, sino de hacerlo mejor’: esto implica avanzar hacia una implementación de mayor calidad en todos los niveles de apoyo en salud mental, mediante la inversión en estrategias de capacitación, la optimización de la coordinación interinstitucional, la definición de roles y funciones desde la política pública y el fortalecimiento de normativas internas y reglamentos que promuevan un sentido de comunidad escolar. De esta forma, se consolida un enfoque más eficaz y sostenible, capaz de abordar no solo la atención de casos urgentes, sino también la promoción y la prevención sistemática de la salud mental de toda la comunidad educativa.