Autores
Rodrigo Rojas Andrade, Francisca Jaque Morales, Gabriel Prosser.
Año
Congreso
6ª Conferencia de Investigación en Ciencias de la Implementación del Reino Unido
Resumen
La preocupación mundial por los problemas de salud mental entre niños y jóvenes surge de las consecuencias perjudiciales de no abordarlos con prontitud, lo que repercute en las trayectorias de desarrollo personal y comunitario (1,2). Las políticas educativas han reconocido el fuerte vínculo entre el bienestar emocional y los resultados del aprendizaje, reconociendo el papel estratégico de los entornos educativos en las intervenciones integrales de salud mental basadas en la escuela que se integran con las redes locales de atención a través de sistemas de apoyo de salud mental de múltiples niveles (4). Como resultado, los servicios y programas de salud mental basados en la escuela han ganado prominencia en las agendas públicas, llevando a su adopción y legislación en muchos países (5,6).
En América Latina, el programa Habilidades para la Vida (HPV) de Junaeb ha estado a la vanguardia de la salud mental escolar durante más de veinte años. Aunque no está relacionado con el programa de la OMS del mismo nombre, el programa SFL-Junaeb se centra en la promoción de competencias esenciales para hacer frente a los desafíos de la vida, especialmente en contextos vulnerables (7). Está reconocido como uno de los ocho programas mundiales con mayor cobertura (8). La complejidad del programa radica en su modelo nacional, que abarca múltiples niveles, componentes, grados, enfoques mixtos-prescriptivos y administración compartida.
Diversos estudios han demostrado su eficacia (9-12) y analizado los resultados de la implementación, revelando que los profesionales generalmente logran menos del 70% de adherencia a los componentes estratégicos de los programas de salud mental escolar (13) y menos del 50% de adherencia a los componentes centrales del propio programa (14). Además, investigaciones recientes indican que el SFL-Junaeb tardó tres veces más de lo indicado en la bibliografía en alcanzar una fase de sostenibilidad (15). Aunque algunos estudios han intentado abordar estos resultados de la implementación, la mayoría se han centrado únicamente en componentes específicos del programa y en las características de los profesionales que lo implementan, dejando lagunas en el conocimiento de otras dimensiones que potencialmente afectan al programa y perdiendo oportunidades de mejora.
Objetivo
Este estudio tuvo como objetivo describir las barreras y facilitadores de la implementación del programa SFL-Junaeb utilizando el Marco Consolidado para la Investigación de la Implementación (CFIR) (16,17). Dado el estado incipiente de la ciencia de la implementación en América Latina, es crucial explorar la aplicación de modelos internacionalmente aceptados para contribuir al desarrollo de una ciencia global (18).
Métodos
El estudio contó con 16 participantes, incluidos cuatro coordinadores nacionales, cuatro coordinadores regionales y ocho coordinadores locales de la región metropolitana. Todos los participantes dieron su consentimiento informado y participaron en entrevistas semiestructuradas. Las entrevistas, basadas en los cinco dominios del CFIR, duraron entre 60 y 90 minutos. Dos miembros del equipo llevaron a cabo la codificación, validada en reuniones con el investigador principal. Se identificaron y codificaron 399 citas, siguiendo el procedimiento sugerido en el sitio web del CFIR (https://cfirguide.org/).
Resultados
El estudio puso de relieve varios factores facilitadores. En primer lugar, las características del programa, en particular su adaptabilidad, permiten ajustes a necesidades y contextos específicos. Además, una elevada percepción de las pruebas del programa que respaldan su eficacia fomentó su aplicación. La comunicación efectiva y las redes entre profesionales, profesores y miembros de la organización desempeñaron un papel fundamental en el intercambio de estrategias y el apoyo mutuo dentro del contexto organizativo interno. Una estructura organizativa bien establecida con un liderazgo eficaz facilitó la coordinación y la eficacia en la toma de decisiones. La adaptabilidad, la flexibilidad y el apoyo al bienestar de los empleados también contribuyeron a aumentar la motivación y el compromiso de los ejecutores. El desarrollo de los recursos humanos mediante la formación y la educación y una planificación, diseño y alineación adecuados con los objetivos contribuyeron al éxito del programa. El liderazgo y la gestión fueron cruciales para una ejecución eficiente y eficaz del programa. La gestión de la información y el conocimiento facilitó la sistematización y evaluación de la información de los ejecutores, identificando áreas de mejora y apoyando la toma de decisiones informadas. Por último, la coordinación y la comunicación entre los programas y el nivel regional mejoraron la ejecución de los programas y su adaptación a las necesidades locales.
Sin embargo, el estudio también identificó importantes obstáculos para la ejecución de los programas. A nivel interno, la falta de coordinación y de comunicación clara entre los departamentos supuso una barrera crítica. La falta de remuneración de los equipos repercutió negativamente en la motivación y el compromiso de los ejecutores, creando un clima organizativo desfavorable. A nivel organizativo, la actitud negativa y desconfiada de un nuevo equipo político hacia los programas existentes se erigió en una barrera extrema para la implementación. Además, la escasez de recursos humanos, formación y financiación, incluidas las dietas, supuso una barrera crítica para garantizar la disponibilidad de los recursos necesarios. La estructura organizativa también supuso una barrera importante debido a la gestión centralizada, que obstaculizaba la descentralización regional y los procesos de toma de decisiones.
Conclusión
Este estudio enfatiza la importancia de considerar múltiples factores para implementar exitosamente el programa SFL-Junaeb en América Latina. Los facilitadores identificados, tales como adaptabilidad del programa, comunicación y redes efectivas, estructuras organizacionales bien establecidas, liderazgo efectivo y apoyo al bienestar de los empleados, se alinean con la literatura existente sobre programas de salud mental basados en la escuela. Sin embargo, para mejorar la aplicación de los programas es necesario abordar importantes obstáculos, como la falta de coordinación, la escasez de recursos y la gestión centralizada.
Es crucial reconocer las limitaciones de este estudio, incluido el tamaño limitado de la muestra y el enfoque cualitativo. La investigación futura debería abarcar estudios cuantitativos a mayor escala para proporcionar una comprensión más exhaustiva de los resultados de la aplicación. La exploración de las perspectivas de las diferentes partes interesadas y la profundización en los factores contextuales y organizativos contribuirán aún más a la base de conocimientos sobre la implementación de programas de salud mental escolar en América Latina.
Al avanzar en nuestra comprensión de los facilitadores y las barreras para la implementación del programa SFL-Junaeb, podemos informar la política y la práctica para mejorar la eficacia y la sostenibilidad de las intervenciones de salud mental en las escuelas. Esto, a su vez, puede conducir a mejores resultados de salud mental para niños y jóvenes, impactando positivamente en sus trayectorias de desarrollo personal y comunitario.